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¿Eres un líder o emprendedor inteligente?

¿Eres un líder o emprendedor inteligente?

La definición de inteligencia que la mayoría de las personas conocemos y aceptamos como verdadera, pasa por que es el resultado o reflejo de algo que se ha llamado CI y que describe un número que dice si eres o no eres tan inteligente. Este CI (coeficiente de inteligencia) te da un número que permite medir las habilidades cognitivas de la persona en relación con su grupo de edad y te da entonces un índice de comparación. El CI de Albert Einstein, quién es un genio, está estimado en 171, y el indice estandar, es decir, para la mayoría de las personas es de 100. Pero por ejemplo, está el renombrado caso de Jacob Barnett, que tiene un CI de 170 –más alto que el de Albert Einstein–, y desde los 14 años ya estudiaba un doctorado en física cuántica en la Universidad de Indiana, pero que también ha sido diagnosticado como autista y debido al autismo presenta un retraso o una disfunción de otras capacidades que son absolutamente necesarias para la vida.

Aunque el caso del autista con CI elevado de manera genial y localizado en áreas particulares como la música, la pintura o las matemáticas es aproximadamente del 1% de la población de personas con autismo, este hecho nos ilustra un punto muy importante, y esto es que el CI mide algo, pero ese algo que mide no es necesariamente la inteligencia que la  gran mayoría de los seres humanos aspiramos a tener ni mucho menos.

Me explico, la inteligencia ha pasado por muchas definiciones como por ejemplo Garner, padre del concepto de las inteligencias múltiples, dice que existen múltiples inteligencias definidas como espacial, lingüística, lógico matemática, kinética espacial, interpersonal, intrapersonal, naturalista y existencial. En términos generales, la inteligencia refleja una capacidad amplia y profunda para la comprensión del entorno, para ser capaz de capturar el significado de las cosas y darles un sentido, o para ingeniárselas a la hora de saber qué hacer. Si un test de inteligencia mide esto, entonces quiere decir que mide el concepto de inteligencia bien.

El término inteligencia proviene del latín intelligentia, que a su vez deriva de inteligere. Esta es una palabra compuesta por otros dos términos: intus (“entre”) y legere (“escoger”). El origen etimológico del concepto de inteligencia hace referencia a quien sabe elegir: un individuo es inteligente cuando es capaz de de escoger la mejor opción entre las posibilidades que se presentan a su alcance para resolver un problema.

En el área gerencial, del emprendimiento o del liderazgo, según esta aproximación, la inteligencia sería entonces esa capacidad de saber elegir correctamente cursos de acción dada una serie de condiciones o situaciones que son de la naturaleza del día a día de los negocios.

Pero ¿cómo hago yo para saber si soy un emprendedor-empresario-lider inteligente?. Mas allá de mi número de CI que refleja una capacidad, es claro que se requieren una serie de habilidades que a veces no son tan fáciles ni de medir ni de entender. Este es caso de los dirigentes que son reclutados por sus capacidades cognitivas o conocimientos en determinadas áreas, por su recorrido académico (que es donde mas se evidencia la preponderancia del CI), pero que llegados al punto de la acción, no necesariamente ofrecen los mejores resultados, por lo general en términos humanos, del manejo de grupos o la capacidad creativa que tengan para desarrollar convenientemente de acuerdo a los desafíos de la organización o el negocio.

Todos hemos conocido alguna vez a personas que son absolutamente exitosas en sus negocios o emprendimientos y que pueden no necesariamente parecernos tan brillantes en sus razonamientos. ¿A qué se debe esto?.

Sabemos que las capacidades cognitivas que usamos de manera consciente giran alrededor del 7% de todo nuestro potencial. Es decir, nuestro cerebro tiene un potencial escondido de aproximadamente el 93%, que es esa base de datos, saberes, conexiones y estrategias,  que manejamos de manera intuitiva y automática y tal y como están las cosas al día de hoy suceden de manera fortuita, azarosa o al menos no planeada y no usada estratégicamente ni con conciencia enfocada.

En Tuuls hemos introducido el concepto de Inteligencia Integra, que es el uso consciente de los recursos inconscientes de nuestro cerebro para obtener y, procesar datos emocionales, que nos permiten profundos estados motivaciones, además de comprensiones sistémicas/ecológicas de nuestros entornos.

Una definición corta de la manera como actúa este fenómeno, es  cuando usamos-buscamos-procesamos  de manera consciente la información que sabemos que siempre -pasamos por alto- porque no está dentro de nuestras habilidades naturales entenderla o usarla.

Tenemos el caso de un gerente que gracias a nuestra herramienta, Impronta Vital, que mide la tendencia de la persona para tomar información del ambiente, procesarla y emitir respuesta y tomar decisiones, reconoce que hay áreas como la planeación y la comunicación empatía con sus colaboradores no son su fuerte, pero decide trabajar conscientemente, es decir, decide elegir determinado tipo de colaboradores con estas habilidades elevadas, para ponerlas al servicio de su idea, proceso o proyecto.

Este no es un caso hipotético, es un caso real.  Parece decirse lo evidente, como que el agua moja, pero la realidad es que hasta que las personas no reconozcan cuales son las áreas ciegas en sus habilidades, lo que generarán siempre serán el mismo tipo de problemas o resultados fallidos hasta que no introduzcan el elemento faltante.

Nosotros en Tuuls hacemos fácil este reconocimiento, en el sentido de que comprendemos que todos funcionamos como una parte del colectivo y que, encontrar cuál es nuestro lugar desde dónde desplegamos la mayor inteligencia es lo que en verdad nos hace increíbles. Pero poder usar conscientemente aquellas áreas que son nuestros agujeros negros y trabajarlas  eficientemente para llevar a cabo nuestros mejores proyectos, ideas  u objetivos, esto es lo que nos hace geniales.

 

Por Claudia Botero para Tuuls

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