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La inteligencia de las emociones y el factor de liderazgo femenino

La inteligencia de las emociones y el factor de liderazgo femenino

“El liderazgo es algo que sucede porque algo necesita ser solucionado y se requiere de cierta acción coordinada”, según una muy actual definición de Marck van Vugt un psicólogo evolucionista de la Universidad de Amsterdam. Esta definición nos aleja de lo que encontramos corrientemente que se sitúa mas hacia cosas como que “el  liderazgo define a una influencia que se ejerce sobre las personas y que permite incentivarlas para que trabajen en forma entusiasta por un objetivo común. Quien ejerce el liderazgo se conoce como líder.” 

¿En que sentido se aleja? se preguntaran ustedes. Con el lenguaje las sutilezas son importantes porque nos activan campos semánticos asociativos diferentes; Lo que en términos cristianos se traduce como que no es lo mismo decir que el líder es aquella persona que influencia a los grupos y que los incentiva hacia un bien común, que decir que el liderazgo es mas bien una cualidad para coordinar y organizar a los otros. En el primer caso, la persona es principalmente empática y motiva a los demás, sin importar realmente cuál es la capacidad de los otros de hacer o no determinadas actividades, no viene implicado en la definición. En el segundo caso, cuando lo definimos como una capacidad de coordinar, lo que si está implícito es que el líder conoce al otro y sabe qué es lo que puede dar mejor de si y en que contexto o situaciones podría funcionar mejor o peor. !Una gran diferencia!. 

Para nuestro líder empático manejar el grupo sucede al transmitir su motivación y energía emocional a otros, mientras nuestro líder colaborativo necesita desarrollar habilidades como la observación, la paciencia, la comunicación y mucha inteligencia emocional para poder hacer silenciosamente que los unos con los otros funcionen coordinadamente.

Esta es una de las razones por las que las personas que son líderes naturales lo siguen siendo sin saber muy bien cómo, y la gente que asiste a los cursos comunes de liderazgo que no van mas allá del factor empatía-motivación-energía, no pasan las pruebas de fuego. El liderazgo se ha convertido en una habilidad que todos anhelan y emulan sin entender muy bien de lo que finalmente se trata. El primer punto que debería desanimar a lo no aptos (por edad, por momento histórico en sus vidas, porque el desarrollo personal les exige otras direcciones, etc.), es que el  líder necesariamente trabaja más que todos, y esto está bien porque hay un hermosa figura natural que se llama relevo y  porque no todos tenemos ganas de ser líderes en algún punto de nuestras vidas. El que todos queramos ser líderes es otra gran falacia de la puesta en escena de la gestión moderna del recurso humano.

A la luz de la biología evolucionista entendemos el liderazgo como la capacidad de organizar a los otros para lograr los objetivos del grupo y, en nuestra sociedad, la parte de la humanidad que tiene mas desarrollada la habilidad de saber qué es lo que el otro necesita, cuando y dónde para que trabajemos como colectivos y logremos mejor el bien común, es aproximadamente, con ligeras variaciones, la mitad de la humanidad representada por la población femenina. 

Las hembras de nuestra especie tenemos adaptaciones evolutivas particulares para hacer un proceso emocional y vinculativo muy particular. No voy a hablar de los numerosos estudios que nos cuentan cómo esto sucede, solo  dejaré hoy una lista de las habilidades requeridas relacionadas con la inteligencia emocional y en las que en general las mujeres tenemos mejor desempeño que los hombres:

· Identificar las emociones de los demás.

· Desarrollar la habilidad de controlar las propias emociones.

· Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas.

· Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas.

· Desarrollar una mayor competencia emocional.

· Desarrollar la habilidad de automotivarse.

· Adoptar una actitud positiva ante la vida.

La pregunta que surge entonces es ¿Porque las mujeres no ocupamos mas cargos de liderazgo, gestión y toma de decisiones fundamentales para la humanidad?. La brecha cada vez se hace mas corta y la respuesta la tenemos en todo el surgimiento de los sistemas colaborativos y de gestión colectiva de comunidades. Estos esquemas que están llamando a revolucionar el mundo no necesariamente están siendo gestionados por una mujer, pero si que forman parte de una manera de pensar y comprender el mundo más femenina. Esto es , la conciencia de que si como grupo no lo logramos, de manera individual será imposible.

Mujeres y hombres, a repensar en el líder, no como el que motiva e impulsa a los otros, sino como el que trabaja coordinando lo que se necesita, en el momento justo y de la manera correcta para que el grupo funcione. Buscamos líderes gentiles, gente cuyo poder sea el de las emociones y la comprensión de la importancia de los vínculos y valores humanos en su individualidad, biodiversidad y diferencia.

Por Claudia Botero para Tuuls

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