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Redes Semánticas Asociativas y tus historias personales del León, la Ballena, el Cisne y el Jaguar.

Redes Semánticas Asociativas y tus historias personales del León, la Ballena, el Cisne y el Jaguar.

Hay un chiste que parece ser común entre los neurocientíficos y que se menciona como “La neurona Jennifer Aniston”; ya que sucede que cuando vemos el rostro de esta actriz inmediatamente esta neurona empieza a “titilar” y se pone en macha una red asociativa que se desprende desde ese punto. Es mas, no necesitamos ver el rostro de Jennifer, para que la neurona se ponga en acción, ahora mismo, seguramente tú que me lees, la tienes funcionando y te estarás preguntando ¿de que carajos se trata todo esto?. La cuestión es la siguiente: para cada asunto que hemos vivido, pensado, experimentado y/o procesado por medio de nuestro sistema nervioso y perceptivo, hay un cambio neuroquímico en las dinámicas de transmisión y sinápsis de determinadas neuronas. Este cambio que puede llegar a ser estable y estructural, es la memoria o la información que poseemos acerca de la vida, -es decir,  de todo-. Es de esta manera es que hay  una neurona cuyo propósito último de existir es codificar a Jennifer.

Así es para todo lo que nos sucede. Para la enfermedad y la salud,  para las alegrías y las penas, para lo que amamos y lo que odiamos. Todo está codificado en nuestro sistema nervioso y cuerpo.

Aquí introduciré en concepto de redes asociativas. La neurona Jenifer  tiene una serie de conexiones con otras neuronas que en algún punto la activarán o la desactivaran. Por ejemplo, la neurona de las mujeres de cabellos rubios probablemente pertenece a la red asociativa de la neurona de Jenifer. ¿Qué otras cosas se te ocurren ahora mismo?… seguramente que varias, porque cada persona lo hace idiosincrásicamente según como le haya ido en la vida.

Es decir, si tienes una tía parecida físicamente a Jennifer seguramente que está en esta red… o aquella amiga que tenia de novio un rechulo como Brad Pitt y fue cambiada, con mucha desgracia, por una tal Virginia,  que se nos parece en este punto a Angelina Jolie… pero mejor ni seguir por este camino porque el enredo es megamonumental.

Lo que quiero explicar es que estas redes se constituyen como las historias que nos contamos acerca de nosotros mismos y del mundo y, determinan  la manera de interpretar nuestra realidad, y la manera como nuestros cuerpos responden, para hablar en este caso de la enfermedad y del efecto inmunológico de nuestros lenguajes internos.

El trabajo con redes asociativas para llegar al punto donde hemos codificado una situación en particular que puede ser el inicio de una enfermedad, trauma, incapacidad y/o creencia limitante entre otras, es un trabajo como el de recolectar las migajas que dejaron Hansel y Grettel en su camino por el bosque, con la esperanza de que ningún pájaro se las coma y poder usarlas de guía para el regreso feliz.

Puede parecer complicado pero definitivamente es posible, ya que de alguna manera ese camino está conectado a través de una red asociativa y al desandarlo podremos re-evaluar y re-considerar el asunto que provoca el malestar. Los sistemas terapéuticos se encargan, palabras más, palabras menos , de hacer esto que menciono usando estrategias técnicas diferentes. El psicoanálisis a través de los relatos personales, impresiones y los sueños, buscando la red en la memoria mas profunda o inconsciente; la terapia Gestalt con su maravillosa propuesta que desde el aquí y el ahora conecta con “Aquello”, cuando te pregunta y eso, ¿a que se te parece?… y no te queda más camino que involucrarlo en una red asociativa. Las terapias cognitivo – conductuales que tratan de modificar la red de asociaciones a través de procedimientos donde se involucra una recompensa cuando la red es buena para ti, para tu salud e integridad, para hacerla más fuerte y poderosa y también determinadas estrategias para castigar o extinguir las respuestas de la red de asociaciones que te esté trayendo múltiples problemas.

Ahora te voy a proponer un ejercicio desde el lenguaje,  y tiene que ver con la manera como se hacen las construcciones artísticas literarias. Es una invitación a profundizar en las dinámicas del hemisferio derecho de tu cerebro para entender el funcionamiento de estas redes asociativas.

Haz lo siguiente:

Cuenta en pocas palabras una historia de algo que te haya impactado la última semana de tu vida.

Por favor no leas lo siguiente hasta que no lo hayas desarrollado completamente. No tiene que ser una historia muy larga.

Ahora rápidamente, de estos cuatro animales, a cual se parece más tu historia:

León, Ballena, Cisne o Jaguar.

La explicación  es que cada uno de estos animales es un modelo básico de comportamiento emocional. Es decir, se trata de un paquete de información biológica que es compartido por todos los vertebrados del planeta, pero a  su vez, tiene unas características particulares que hacen diferencias en formas y contenido… Claramente un león es diferente de una ballena , y esto lo entiende perfectamente nuestro hemisferio derecho. Es una especie de metáfora viva que comprendemos intuitivamente porque forma parte de nuestro paquete biológico.

Entonces las historias que se parecen a un León, son historias que tienen que ver con lograr equilibrar, y/o desarrollar el poder personal, la confianza en uno mismo, la capacidad de decir que quiero, qué necesito, cómo lo quiero y porqué lo quiero con capacidad expresiva y justo poder.

Las historias que tienen que  ver con el Cisne, son historias que se desarrollan alrededor de los sentimientos, la capacidad de expresar creatividad y belleza, el sentimiento de amor por nosotros mismos y el sentimiento de asombro en relación con el universo. En estas historias tratamos de desarrollar el potencial de amar y de expresión de este amor.

Las historias que se tratan del Jaguar, tienen que ver con nuestra capacidad de integrar y entender las señales corporales con nuestro entendimiento acerca de lo que nos rodea. Se trata de la manera como escuchamos, si o no,  nuestra intuición y nuestra sabiduría interna. ¿Lo hacemos?

Las historias relacionadas con la Ballena, tienen que ver con el lugar donde estamos y sí o no nos sentimos acogidos amados, respetado e integrantes de una familia o comunidad.

¿Como te fue?

¿Te enteraste de algo nuevo acerca de ti?

¿Con curiosidad?

Cuéntanos y comparte tu experiencia.

 

Por: Claudia Botero para Tuuls

Foto: Unsplash

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